La cesta está vacía
¡llénala aquí!

Nuestra historia, por Concha López.

Mayte y Roberto son Veggie Room, un pequeño comercio en el centro de Madrid donde podemos comprar productos cien por cien vegetales y libres de explotación, y donde siempre hay rincones reservados para dar a conocer a quienes también quieren cambiar el mundo.

Ella, filóloga; él, diseñador. Ambos sensibilizados y comprometidos con la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente, hasta que vieron el documental Earthlings y algo cambió en ellos para siempre. Dieron un paso más. “De los derechos de los animales, de su dolor y su sufrimiento se habla tan poco en los medios generalistas que, como la gran mayoría, pensábamos que su explotación estaba justificada y era necesaria”.

“Cuando te quitas la venda de los ojos, te llevas una gran bofetada de información y comienzas a replantearte tu relación con ellos”. Cuentan que lloraron viendo el documental, engulleron varias veces los discursos de Gary Yourofsky y Philip Wollen, apretaron los dientes viendo las investigaciones de Igualdad Animal… Una bofetada de realidad que les llevó a vaciar su nevera esa misma semana. De eso hace tres años, y en este tiempo han comprobado que alimentarse y vivir sin productos de origen animal “es más sano, más ecológico, más compasivo”.

Pero no era suficiente. Querían luchar activamente por promover esa forma de vida, encauzar sus inquietudes, concienciar, contribuir a que otras personas abrieran también los ojos y hacer de ello su medio de vida. Conjugar ideales, trabajo y pasión. “Algo tan sencillo y trivial como hacer la compra puede cambiar el mundo”, y con Veggie Room llevan ya seis meses intentando ser una pequeña parte de ese cambio.

Ghandi o Thoreau están entre sus inspiraciones, pero también mucha gente anónima que todos los días se deja la piel para salvar otras vidas. “Tenemos muchos clientes y amigos que trabajan desinteresadamente o con sueldos diminutos en tiendas veganas, blogs informativos, santuarios, refugios u organizaciones animalistas. Los admiramos y nos retroalimentan, energía pura”.

A las dificultades habituales de emprender una aventura empresarial, Mayte y Roberto suman las de ser un negocio ético.“Vivimos en un mundo dominado por el dinero; el amo que no entiende de ética ni de valores. Las empresas que hacen bien las cosas, que miran por el bienestar laboral, ecológico y social, tienen precios más elevados y menos competitivos”, y eso solo puede ser compensado por el creciente número de consumidores dispuestos a consumir menos productos pero de mejor calidad, fabricados sin explotación, respetuosos con los demás y con el medio ambiente.

Eso es para ellos el veganismo. “No es ninguna dieta. Es una actitud de rebeldía, una postura ética basada en el profundo respeto por los animales y nuestro entorno. Sí, los humanos también somos animales, aunque a veces se nos olvide. Ese respeto pasa por no comerlos ni usarlos para vestir o esclavizarlos para nuestro disfrute o enriquecimiento”.

Poco a poco han ido ampliando la oferta disponible en Veggie Room, introduciendo productos de higiene y limpieza, repostería, congelados, catering, y ahora tienen la web de venta online para toda la península, un paso más en la dirección de facilitar el acceso a una vida ética a todas las personas, vivan donde vivan. Además, quieren seguir apoyando a las organizaciones animalistas con las que se sienten “hermanados” y dedicar espacios de la tienda a exponer y vender sus propios productos, con los que darse a conocer y recaudar fondos. Veggie Room no es solo una tienda, es un espacio en el que se da voz a quienes no la tienen y donde hacer la compra salva vidas.

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